FRANCISCO DE MIRANDA.

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lunes, 28 de marzo de 2011



Ciclo electoral polariza debate sobre sindicalismo

lunes, 28 de marzo de 2011

El viernes marchó el oficialismo bajo los auspicios del aparato estatal siguiendo la seña del Partido Socialista Unido de Venezuela, cuyas principales figuras se mostraron en la tarima, aunque sin poder ocultar las severas grietas que exhiben las políticas laborales. El sábado, los líderes sindicales que objetan la administración de las empresas básicas sirvieron la mesa para una movilización que aglutinó a los factores de oposición, partidos y estudiantes. La participación del Bloque Parlamentario de la Unidad y de los portavoces de organizaciones partidistas, algunos de ellos aspirantes a competir con el presidente Hugo Chávez en 2012, reforzaron la manifestación. En tanto, las banderas de la negociación colectiva, libertad sindical, aumento general de sueldos, recuperación de las empresas y redefinición del sindicalismo recordaban la incitación original. No importa, vienen nuevas ocasiones, pero el clima preelectoral estará omnipresente.



►Las fuerzas políticas preparan sus mejores estrategias para el 2012, cuando constitucionalmente se espera dirimir la pugnacidad ideológica y la praxis gubernamental que domina la opinión pública. Pero los sindicatos no tienen tiempo que perder.
Viernes y sábado los principales bloques políticos del país midieron fuerzas en Guayana El movimiento sindical venezolano intenta resurgir de las cenizas. Pretende quitarse el estigma de la participación de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) en el paro petrolero de 2002 y dibujar un camino de reunificación de la clase trabajadora.



Aspira ser autónomo (¿acaso puede darse de otra forma?); necesita marcar distancia de la Mesa de la Unidad (MUD) y del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Tiene a su favor la mora del Ejecutivo nacional con los trabajadores, y todo en contra, porque ese deseo coincide con un panorama electoral en el que gravita la polarización.



La concurrencia de las dos fuerzas políticas del país este fin de semana en Guayana demostró que la región sigue siendo un espacio emblemático de la clase trabajadora y de gran importancia para la exposición de los planes y proyectos partidistas.



El buró oficial resalta la obediencia de la militancia en cuanto a las líneas programáticas, pulverizando el descontento de las bases con una consigna única de respaldo al presidente Chávez, que no dio lugar a la dispersión.



A pesar de que esta es la tercera movilización del Frente Autónomo en Defensa del Empleo, Salario y los Sindicatos (Fadess) en el primer trimestre del año, Guayana ha sido la única ciudad donde el partido de gobierno sintió la necesidad de organizar una movilización de contraparte con la presencia de influyentes funcionarios dentro del gabinete, como el canciller Nicolás Maduro, quien ha hecho costumbre este año sus visitas a Guayana; lo hizo para reducir las tensiones en CVG Venalum.



Y su participación el pasado viernes ha sido aprovechada -por el sector vinculado al gobernador Francisco Rangel Gómez- para lanzar desde Guayana la invitación a conformar la Central Obrera Revolucionaria Socialista. Una nueva estructura que pretende reorganizar la fuerza laboral en Venezuela para profundizar el proceso revolucionario, construir el socialismo y ejecutar las políticas del Ejecutivo en la fábrica.



Superar a la Unete

El apadrinamiento de Maduro y de la ministra del Trabajo y Seguridad Social, María Cristina Iglesias, evidencian la necesidad del Ejecutivo de volver a encauzar -sin fracasos- el frente sindical del partido.



Ya se sabe que el presidente Chávez disiente de la autonomía sindical. “Los sindicatos que quieren seguir siendo ellos solos, bueno, está bien, han nacido incluso en estos años sindicatos, pero casi todos envenenados con la misma, el mismo veneno, autonomía sindical porque es la clase obrera; y ¿dónde está la clase obrera?”, dijo el jefe de Estado en el primer evento con propulsores del PSUV el 24 de marzo de 2007.



Desde la partida de Orlando Chirinos de las filas oficialistas, la Unete no ha logrado representar a los trabajadores en todo su significado. No han realizado elecciones y presentan dificultad para concertar una postura única frente al Ejecutivo. En general, obedecen las líneas del partido pero no han logrado construir ese brazo ejecutor que se plantea el “comandante” sin intermediarios.



El próximo jueves los voceros de la Unete marcharán en Caracas. Pedirán respuesta a la Fiscalía General de la República sobre las denuncias de corrupción, terrorismo laboral y persecución a dirigentes sindicales que -según sus líderes- la ejecutan funcionarios del Estado que juegan al fracaso de la revolución y que representan la “derecha endógena” dentro del proceso.



Fadess sigue su camino

Mientras tanto el Frente Autónomo sigue creciendo. Todo lo que represente la adhesión de nuevos sindicatos es una ganancia, considerando la erosión del movimiento sindical en Venezuela.



Este sábado la movilización debía terminar en la Plaza Monumento CVG donde la dirigencia sindical fijaría su posición en Guayana. La marcha fue desviada hasta el Palacio de Justicia y hubo descontento de un sector que sintió que los reclamos de los trabajadores fueron desplazados.



El Ejecutivo utiliza la polarización para dividir al movimiento sindical y cada vez parece más difícil un reencuentro entre la dirigencia. Para algunos, el movimiento sindical se encuentra “entrampado” por el intento del partido de determinar el accionar de los trabajadores.



Fadess apuesta a crear una instancia crítica y ética de real discusión de los problemas de los trabajadores para erradicar la corrupción, el paternalismo, el burocratismo, pues sabe -que sin esos ingredientes- será difícil que el movimiento recupere la credibilidad que gozó en sus buenos tiempos.





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